Artículo de opinión.
Buenos días, sin venir a especular voy a relatar los hechos técnicos que no está diciendo claramente el Gobierno sobre el apagón.

Sí que hubo una caída repentina de 15 GW, pero no se dice abiertamente que fue tras un pico extraordinario de la tensión generada por la energía fotovoltaica.

No se mal interpreten estas líneas porque no voy a pronunciarme ni a favor ni en contra de ningún tipo de energía ni como debe de aplicarse. Eso lo dejo para el necesario debate social.

Explicaré simplemente los hechos.
El problema de la Red Eléctrica está en regular el equilibrio y la sincronización de los molinos de viento y las placas solares con las centrales clásicas.
Los molinos y las placas producen mayor o menor energía según las condiciones ambientales. Por lo que en ocasiones hay que apagar molinos y placas para evitar la desincronización.

En el caso del día del apagón, al menos algunas placas solares empezaron a sobre producir más de lo necesario con lo que la red se desincronizó por causas aun sin determinar, quizás nuestra dependencia de tecnologías digitales sea demasiado alta y compleja.

Nos cuentan que hay un mercado libre, pero esto no es cierto. El Gobierno regula los precios de venta de la energía según procedan de fuentes renovables, de fósiles o de nuclear, penalizando estas últimas.

Con lo que los operadores se ven obligados a realizar ofertas de energía solar por encima de lo que es capaz de estabilizar la red en conjunto con energías de producción estable, cuyas varias de sus plantas no estaban a la espera de ser reactivadas por si fueran necesarias.
Así que saltó el relé de las placas solares y se apagó toda Iberia sin que se pusiera inmediatamente en marcha una energía alternativa.

Es por eso por lo que para implantar la energía eólica y solar en una red estable el Gobierno quiere instalar baterías con objeto de mantener la estabilidad de la red, porque sino no puede implantar un sistema eléctrico funcionando por completo con energías renovables.
Pero, OJO, con las baterías vendrán nuevos problemas que ahora no tenemos y así hasta el final de los tiempos.

Ahora podemos debatir si queremos o no queremos baterías y que modelo energético deseamos, si es que queremos alguno.

O también podemos esperar a que se pronuncie el Gobierno el día del juicio final sobre lo sucedido en este lunes negro.
Qué para muchos no pintó tan mal bajarse del voraz carro del progreso por un rgato.

Luis Ramón
Coordinador de LiVerdad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *